Breve historia
Del café cantante al tablao
Cómo el flamenco pasó de las reuniones familiares a los cafés cantantes, teatros y tablaos de Sevilla, y dónde encaja un pequeño teatro como Casa de la Memoria.
Reserva el espectáculo de la Casa de la Memoria ↗Antes del escenario
Wikipedia sitúa las primeras menciones escritas de la música flamenca a finales del siglo XVIII. La palabra flamenco aparece por primera vez como nombre de un género musical en un artículo de prensa de 1847, donde se lo denominaba género gitano. El patronato de turismo de Sevilla señala que hasta mediados del siglo XIX el flamenco apenas había salido de las reuniones familiares y las fiestas privadas. Su escenario público llegó después. El patronato municipal añade que el flamenco es sin duda la expresión más pura del folclore andaluz, y que sus orígenes están ligados a la llegada de los gitanos en el siglo XV a las campiñas de Cádiz, Jerez y Sevilla.
Los primeros cafés cantantes
A mediados del siglo XIX el flamenco se popularizó a través de los cafés cantantes. Wikipedia nombra a Silverio Franconetti como el hombre que abrió el primer café de cantaores flamencos en Sevilla en 1881, mientras que el patronato de turismo de la ciudad sitúa el primero de estos cafés hacia 1885. Las fuentes difieren en unos pocos años, pero ambas lo sitúan en la década de 1880. Los cafés se extendieron por Andalucía y llegaron a Madrid, e hicieron del flamenco una profesión remunerada.
Un crisol para los profesionales
Wikipedia afirma que en el café de Franconetti los cantaores trabajaban en un entorno competitivo, lo que ayudó a que surgieran cantantes profesionales y permitió que el arte tomara forma. Los locales aprendían los cantes y reinterpretaban las canciones populares andaluzas con su propio estilo, ampliando el repertorio. El gusto del público, a su vez, contribuyó a fijar la forma. El artículo señala que los cafés cantantes fueron el centro del flamenco profesional desde mediados del siglo XIX hasta la década de 1920.
La ópera flamenca y el teatro
Entre 1920 y 1955, según Wikipedia, los espectáculos flamencos se representaban en plazas de toros y teatros bajo el nombre de ópera flamenca. Los escenarios más grandes cambiaron la forma de presentar el arte, con elencos más numerosos y más espectáculo. Un siglo después, el flamenco cuenta tanto con grandes producciones teatrales como con salas pequeñas donde unos pocos artistas actúan a unos pasos del público. Ver flamenco en una sala pequeña te ofrece lo contrario del gran escenario.
El tablao
El patronato de turismo de Sevilla califica los tablaos flamencos de la ciudad como los herederos directos de los antiguos cafés cantantes. Añade que también se puede escuchar flamenco en peñas de barrio, en espacios temáticos, en ciertos bares y en festivales como la Bienal, que se celebra cada dos años en los años pares. Un tablao es, en resumen, un local construido en torno a un escenario elevado y un público cercano, un formato que se remonta a los cafés cantantes.
Leer a continuación: Los palos flamencos explicados
Dónde encaja Casa de la Memoria
El operador dice que la forma de su teatro, amplia y semicircular, recuerda a los antiguos cafés cantantes, y que sus artistas actúan sin micrófonos en una sala sin servicio de bar ni restaurante. Eso lo distingue de un tablao donde las bebidas llegan durante el espectáculo. Ambos formatos forman parte de la misma tradición, y el adecuado depende del tipo de velada que busques.
Reconocimiento hoy en día
En 2010, la UNESCO inscribió el flamenco en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. La UNESCO señala que el flamenco se transmite a través de dinastías, familias, grupos sociales y peñas flamencas. Para el visitante, esa historia se escucha en la sala: el espectáculo que se disfruta en Sevilla es la misma tradición viva que nació en reuniones familiares. El cante, el baile y el toque siguen transmitiéndose de la misma manera, y los artistas sobre un escenario íntimo forman parte de esa cadena, sea cual sea el tamaño de la sala.
Fuentes